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Cuestión de peso

¿100 $? ¿$ 100? ¿$100?  ¿$ 100? ¿100 €? ¿€ 100?

¿Delante o detrás de la cifra? ¿Va espacio entre el símbolo y la cifra?

La escritura de las unidades monetarias, sus símbolos y códigos está normalizada por la ISO 4217:2008.

El código de cada divisa está formado por tres letras, denominados símbolos trilíteros; las dos primeras corresponden generalmente al código del nombre del país y la tercera, a la letra inicial de la moneda. Por ejemplo:

GBP, el código de la libra esterlina, está formado por GB (código de Great Britain, Gran Bretaña en inglés) y P (inicial de pound, libra en inglés).

JPY, el código del yen, está formado por JP (código de Japón) y Y (inicial de yen).

¿Y los pesos argentinos?

Desde 1992, año en que a través del Decreto N.° 2128 y de la Ley de convertibilidad se creó el peso, el código del peso argentino es ARS.

El código de la divisa se puede escribir antes o después de la cifra y siempre  separado de esta por un espacio: 100 ARS, 100 EUR, 100 JPY.

Los símbolos de algunas monedas son signos ($, €, £, ¥, etc.). Otras unidades monetarias tienen símbolos constituidos por letras, por ejemplo kr (corona noruega) o CHF (franco suizo); en estos casos debemos recordar que no se coloca punto después de un símbolo. Esto no quita que haya símbolos que incluyen punto, como el B/. (balboa) y el  S/. (nuevo sol).

Los símbolos de unidades monetarias también se escriben pospuestos y separados de la cifra por un espacio: 100 $. Sin embargo, en América el uso común es colocarlos delante y sin espacio: $100. Lo incorrecto es usar la norma española omitiendo el espacio (* 100$) o la forma americana colocando espacio (* $ 100).
 Fuente: Nueva Ortografía de la Lengua Española, 2010, página 591

simbolos monetarios

Curiosidades…

El símbolo del dinero es el $ (aunque escribiendo esta entrada descubrí que existe un símbolo genérico), que representa tanto al peso como al dólar. ¿Cuál es el origen del símbolo peso/dólar? Hay varias teorías. Una versión, adoptada por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, sostiene que deriva de la inscripción «P’s», una abreviatura de la palabra peso o piastre (moneda española que equivalía a ocho reales), que pasó a escribirse con la ´s´ superpuesta a la P hasta convertirse en el actual $.  Otra versión dice que el símbolo $ es una estilización de  las columnas de Hércules envueltas en una cinta (que forma una suerte de S) con la leyenda Plus Ultra, imagen que Carlos I de España (1500-1558) adoptó para el escudo español y que se imprimió en las monedas de ocho reales. De ahí que el símbolo $ llevara dos rayas verticales.

símbolo-peso-dólar

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Nombre de las notas musicales

Todos sabemos los nombres de las siete notas musicales pero… ¿alguna vez se preguntaron cuál es el origen de esas palabras monosílabas? En castellano, las denominaciones Re, Mi, Fa, Sol y La provienen de la primera sílaba de los versos de un himno a San Juan Bautista escrito en el siglo VIII por  Pablo Warnefried, conocido como Pablo Diácono, un historiador del latín .

Ut queant laxis
Resonare fibris
Mira gestorum
Famuli torum
Solve polluti
Labii reatum
Sancte Ionannes

Este sistema de notación musical fue inventado por el monje benedictino Guido de Arezzo (que también inventó el solfeo) en el siglo XI y reemplazó a la antigua notación que asignaba las letras A a la G a las notas musicales. La notación francesa aún mantiene ut para la primera nota y la notación inglesa todavía utiliza las primeras siete letras del alfabeto (C D E F G A B). La última nota careció de nombre establecido, se la solía llamar be mollis, hasta el siglo XVI en que Anselomo de Flandes le asignó el nombre. Si deriva de las letras iniciales de Sancte Ioannes (San Juan, en latín).

¿Y el nombre actual de la primera nota, Do?

Al terminar el sonido consonántico, el nombre Ut dificultaba el solfeo; fue por eso que en el siglo XVII el musicólogo italiano Giovanni Battista Doni lo reemplazó por Do. Algunos aseguran que el nombre lo toma de la primera sílaba de su apellido y otros, que proviene de Dominus (Señor, en latín, por referencia a Dios).

Pascua y carnaval

La palabra pascua llega desde el hebreo pesah (= pasar por alto), término que designa la celebración de la libertad del pueblo judío tras el cautiverio en Egipto (Mitzraim). Ambas fiestas, la cristiana y la judía, coinciden en el calendario y en la prohibición de cierto alimento durante  los días previos: la carne, en el primer caso, y cereales fermentados, en el segundo. Por eso la pascua judía es conocida como Fiesta del Pan Ácimo; el pan ácimo (matzá) es aquel  sin levadura. Menos evidente es la relación de la pascua cristiana con la fiesta pagana del carnaval. La expresión  latina carne levare (=abstención de carne) pasó al italiano carnevale y de ahí a nuestra lengua como carnaval.

Foto: Carnaval de negros y blancos. Pasto, Colombia

¿Cuál es la conexión entre el Carnaval y la Pascua?

A nadie escapa que el domingo de Pascua de Resurrección cae en diferentes fechas todos los años. En 2008, el domingo de Pascua coincidió con el 23 de marzo; el año pasado fue  el  12 de abril; este año le tocó al domingo 4 de abril y en 2010 se celebrará el 24 de abril. ¿Por qué? Porque el domingo de Pascua es el primer domingo posterior a la primera luna llena de primavera en el hemisferio boreal (otoño en el hemisferio austral). Dicho de otro modo,  el primer domingo a partir de  la primera luna llena después 21 de marzo es domingo de Pascua y los cuarenta días anteriores al Jueves Santo corresponden a la Cuaresma. Por su parte,  la semana de Carnaval empieza el jueves anterior al Miércoles de Ceniza, día en que comienza la Cuaresma.

Éste  es sólo un ejemplo del sincretismo entre la doctrina católica y las diversas manifestaciones religiosas y culturales de los pueblos alcanzados por la imposición  del catolicismo a través del Imperio Romano y de la colonización de América Latina en tiempos de Isabel la Católica, reina de Castilla. Muchos de los elementos de la religión católica no son sino máscaras de las religiones, ritos y dioses de las culturas dominadas.

Otra entrada sobre la palabra pascua.

El combate entre don carnaval y doña cuaresma [Het Gevecht tussen Carnival en Vasten] (1559), Pieter Brueghel el Viejo.  Kunsthistorisches Museum, Viena.

Fuente de las  imágenes: Wikipedia

¿Esgrimir argumentos o empuñar armas?

En una democracia aquel que habla con firmeza, con precisión, ese dice lo que quiere. El que no puede, da un sopapo, da una pedrada o se hace piquetero como D´Elia

Esas fueron las palabras de Pedro Barcia, Presidente de la Academia Argentina de Letras, que encendieron la polémica y azuzaron opiniones sobre la sociedad y la educación en nuestro país.

La frase es el corolario de una nota publicada hace pocos días en la Revista Ñ. Allí Barcia y Covarruvias, secretario de la Academia Norteamericana de la Lengua Española, exponen datos y opiniones sobre la expansión del castellano en E.E.U.U. y la necesidad de establecer normas para el correcto uso del idioma. El lenguaje de los adolescentes, el espanglish, la Nueva Gramática de la lengua española y los piqueteros no quedan fuera del debate.

Fuente de la imagen: zonadelescribidor.blogspot.com

Algunos textos que recordé al leer la nota:

  • Language, the Loaded Weapon: The Use and Abuse of Language. Por D. Bolinger.

En su discurso inaugural del Congreso, el entonces presidente Néstor Kirchner señalaba:

Será útil también que se dedique tiempo y esfuerzo al estudio de las graves consecuencias que la exclusión, el hambre y la pobreza, que afectan a muchos de los países de habla hispanoamericana, tienen en lo que respecta al uso de la lengua y al acceso a la educación y a los bienes culturales que ella posibilita en esta época de globalización. (…)
Nuestro Gobierno tiene entre sus metas centrales la inclusión, la igualdad y la justicia social. El reconocimiento de la diversidad de realidades, de experiencias, de territorios y culturas, las diferencias y alteridades que enriquecen nuestras sociedades son valores que respetamos y queremos preservar. Ello no es un obstáculo para que reconozcamos el valor y el poder de nuestra propia identidad, y en ese lugar cobra valor lo que se pueda hacer por defender la identidad de nuestra lengua en esta verdadera sociedad de la información. Saldar brechas internas, evitar la fragmentación, bien puede ser el trabajo de la identidad cultural que traduce nuestra lengua.

Espanglish

Sorteaba canas.
La rufa likeaba.
Vacunaba la carpeta.

En el artículo “El español en Estados Unidos” -tomado de El español en América. Contactos lingüísticos en Hispanoamérica, Ariel, 2008 y publicado en la Revista CTPCBA, Nº 91, mayo-junio 2008- el Dr. Joaquín Garrido indica que Estados Unidos podría convertirse en el primer país hispanohablante dentro de cincuenta años. Según el U.S. Census Bureau, los hispanos (término que engloba a todos aquellos cuya lengua materna es el español/castellano) sumaban 44 millones en el 2006, constituyéndose en la minoría más numerosa, y se estima que para el 2050 habrá 102 millones. Esta explosión demográfica repercute necesariamente en el paisaje lingüístico.
Del contacto entre lenguas germinan lenguas híbridas, ya sea en zonas de frontera -como el portuñol (también llamado portunhol o portanhol, mezcla de español y portugués)- o en lugares que reciben inmigrantes -por ejemplo, el cocoliche (que surgió en el Río de La Plata cuando los inmigrantes italianos mezclaban su lengua con el español). Estas lenguas se caracterizan por no ser lenguas nativas, responden siempre a la necesidad de comunicación entre hablantes de diferentes idiomas, uno de los cuales se encuentra en ‘desventaja’ y debe ‘adaptarse’ al otro.
Los hablantes de español que intentan comunicarse en inglés utilizan el espanglish, una ensalada de términos del inglés adaptados a la fonética del español. Las estructuras sintácticas suelen ser las del español o, al menos, aquellas que operan en ambos idiomas (recordemos que ambas lenguas son SVO, es decir, su estructura típica es Sujeto-Verbo-Objeto). Un fenómeno diferente es el de la interferencia del inglés, ya sea en el aspecto léxico o gramatical, que intoxica muchos textos escritos en -o traducidos al- español. Las consideraciones sobre el espanglish son varias: una lengua en sí misma, un dialecto, un pidgin, una interlengua de quienes están aprendiendo inglés… Como en todo asunto controvertido, apocalíptico e integrados por doquier. La misma denominación de esta mezcla de dos lenguas imperiales resulta problemática: ¿spanglish, espanglish, espanglés? En su ponencia durante el congreso ‘El Español en los Estados Unidos’, Emilio Bernal proponía la denominación espanglés, que revierte el orden de prioridad de las lenguas.
Ilan Stavans, autor de Spanglish: The Making of a New American Language (HarperCollins 2003) (que incluye una compilación de más de 4500 palabras en espanglish y una traducción del primer capítulo del Quijote al espanglish), decía en una entrevista que hay diversas variantes del espanglish. El flujo de personas a través del río Bravo ha dado lugar a una de ellas: el chicano. El chicano ya tiene su propia literatura, producto de los denominados hyphen writers (expresión difícil de traducir ya que hyphen es el signo ortográfico del guión que se utiliza en inglés para unir dos palabras y que hace referencia a la naturaleza bi-lingüísitia y bi-cultural de estos escritores). Imperdible la obra Caramelo de Sandra Cisneros. El espanglish se expresa también en la música: las letras de Calle 13, el duo puertorriqueño que grabó -entre otros- con Bajofondo Tango Club y Vicentico, y Aventura, un grupo de dominicanos asentados en Bronx y luego en Nueva York, son un buen ejemplo:

Préndete, sácale chispa al estalter
Préndete en fuego como un lighter
Sacúdete el sudor como si fueras un wiper,
Que tu eres callejera*, street fighter.
(…)
Ahora nena quieres tu zipi,
No importa si eres rapera o eres hippie
Si eres de Bayamón o de Guaynabo City
Conmigo no te pongas picky
Esto es hasta abajo, cójele el tricky

De Atrévete. Calle 13

Previsiblemente, el uso del espanglish en las manifestaciones artísticas enlaza con las dimensiones socio-políticas de las lenguas.

Para ir cerrando esta nota, les dejo unas palabras de Mario Vargas Llosa en ocasión del premio Don Quijote:

“[El español] es la lengua de quien quiere apropiársela. No tiene fronteras: es mexicana, peruana, castellana, estadounidense… No olvidemos que hay más de 40 millones de hispanohablantes en Estados Unidos”. ¿Algún riesgo de disgregación víctima del spanglish? “Ninguno. La revolución de las comunicaciones ha afianzado la unidad del idioma. Eso sí, contribuye también a que se pierdan los colores, acentos y tonos particulares. Hoy los españoles usan venezonalismos y peruanismos que escuchan en la televisión sin mayor problema”.

Para seguir leyendo:

  • “The Meaning Of Spanglish: What Happens When Two Languages Become One?”, entrevista a Ilan Stavans, publicada en revista Newsweek, 18 de septiembre de 2003.
  • How Spanglish Works por Tracy V. Wilson
  • Entrevista a Ilan Stavans (en inglés).
  • Ilan Stavans: eight conversations por Neal Sokol, en google books.
  • El “espanglés” en las noticias por Emilio Bernal Labrada.
  • Betanzos Palacios, Odón: El español en Estados Unidos: problemas y logros. Ver aquí
  • Fernández, Roberto: La subversión del inglés. Ver aquí.
  • Moreno Fernández, Francisco: El espanglish en la palestra. Ver aquí.
  • Restrepo, William: El español en Estados Unidos. El poder que ejerce la minoría más grande: el hispano. Ver aquí.
  • Lista completa de artículos sobre el tema del español en Estados Unidos publicados por el Instituto Cervantes
  • El No. 91 de la Revista del Colegio de Traductores Públicos de la Ciudad de Buenos Aires (CTPCBA) está enteramente dedicado a la lengua de Cervantes (se puede descargar la versión en PDF aquí).
  • Para una lista de la bibliografía sobre espanglish/spanslish ver este sitio.
  • Para conocer las tendencias de crecimiento del español, ver este informe.
  • Para conocer las estadísticas sobre la población hispana y latina en EEUU, ver el sitio del U.S. Census Bureau.
  • Para descargar el informe “La edición en español en Estados Unidos: estado actual, retos y dificultades”, realizado por Ediciona, ver aquí.
  • “DE LENGUAS Y FRONTERAS: EL ESPANGLISH Y EL PORTUÑOL” por Francisco A. Marcos-Marín en este sitio
  • “La Palabrota: Resignificando el Portuñol/Portunhol que Condenábamos” por María Celeste Gigli Box (Universidad Nacional de La Plata). Ver aquí.
  • Un blog sobre Aberraciones del spanglish.

Sobre literatura chicana:

  • Aranda Oller, Lucía. La alternancia lingüística en la literatura chicana: una interpretación desde su contexto sociohistórico. Ver aquí.
  • Limón, Graciela: El impacto del español sobre el inglés en la literatura chicana . Ver aquí.
  • Moreno Fernández, Francisco: En los orígenes de la novela chicana. Ver aquí

En el sitio Best 100 Spanglish se puede votar por los mejores spanglish-parlantes, además se puede realizar un test que mide nuestro conocimiento del espanglish.

Diccionarios de spanglish

Algunos ejemplos de espanglish:

  • grocería (de grocery=almacén, tienda)
  • llamar para atrás (influencia del inglés to call back= devolver una llamda telefónica)
  • parquear (de park= estacionar)
  • mopear/mapear (de mop=escoba, escobillón, fregona, etc. para limpiar el piso)
  • rufa (de roof=techo)
  • likear (de leak=gotear).
  • vacunar (de vacuum= pasar la aspiradora)
  • carpeta (de carpet= alfombra)

¿Les quedó la duda sobre la frase del comienzo? Es lo que dijo una chicana para describir su trabajo en una fábrica: seleccionaba (sort out) latas (cans) en mal estado. Dejo para mi otro blog, el problema que presenta la traducción del espanglish al español ; )

Grossman traducido

En el último número de RAHAL, Revista argentina de historiografía (de acceso libre y gratuito), aparece una reseña de El patrimonio lingüístico extranjero en el español del Río de la Plata de Rudolf Grossman. Esta obra publicada por primera vez en 1926 ha sido reeditada por la Biblioteca Nacional y cuenta con Estudio preliminar de Fernando Alfón. Vale destacar que ésta es la primera traducción al español (título original: Das ausländische Sprachgut im Spanischen des Río de la Plata. Ein Beitrag zum Problem des argentinischen Nationalsprache.), la cual estuvo a cargo del Prof. Dr. Juan Ennis.

Como señala Mara Ruth Glozman en su reseña:

El trabajo de Grossmann consiste, a grandes rasgos, en un ensayo de carácter lingüístico-filológico acerca de los distintos tipos de aportes e influencias de las lenguas extranjeras europeas en la variedad lingüística rioplatense.
(…)
El capítulo I, titulado “Condiciones para el desarrollo de lenguas hispanoamericanas especiales”, tiene un carácter más general y consta de dos partes. En la primera, Grossmann presenta una caracterización del español del Río de la Plata, según sus componentes y rasgos constitutivos. Son tres los componentes que el filólogo identifica en la variedad lingüística
rioplatense: el español, el indígena y el de las lenguas europeas modernas. Ya desde esta primera instancia descriptiva, Grossmann articula su argumentación sobre la base de un ideologema (Angenot 1982) que aparecerá como uno de los principios centrales que organizan la investigación: la lengua es compañera del progreso intelectual y/o técnico-económico. En efecto, a lo largo del texto, Grossmann construye una jerarquía que le permite
diferenciar entre lenguas de distinto valor civilizatorio y cultural: el francés, el inglés y el alemán tendrán un papel privilegiado como lenguas de progreso; en primera instancia las lenguas indígenas (y, en los capítulos siguientes, el italiano) recibirán las calificaciones menos apreciadas en lo que respecta a los valores culturales que transmiten. De esa manera se explica que, desde la perspectiva jerárquica grossmanniana, las lenguas indígenas no constituyan un problema para la conservación de la lengua española en el Río de la Plata: para el filólogo, además de la comprobación empírica de que tales lenguas no produjeron ninguna transformación de envergadura en la variedad argentina, el progreso seguirá conduciendo a disminuir cada vez más su radio de influencia. Con el tercer componente, el del “patrimonio lingüístico extranjero”, se da una situación bien diferente de aquella que presenta el componente indígena, también denominado “nativo”: la influencia del componente europeo moderno se presenta como beneficiosa para la cultura y para el avance de la civilización. En consecuencia, este tercer componente es el único que podría producir cambios lingüísticos que merecieran la consideración de los estudios filológicos. A ello dedica Grossmann el resto de la obra.
La segunda parte del capítulo se detiene en una revisión de las posiciones e ideas acerca de la lengua nacional que surgieron en Argentina desde la generación de 1837, revisión que –como destaca Alfón en su estudio preliminar– resulta sumamente escueta e incluso poco precisa. Este modo de abordar una cuestión que ha despertado polémicas y controversias de envergadura en distintos momentos de la historia nacional da cuenta de cuál es el foco de interés del lexicógrafo e hispanista. No obstante, la inclusión de la breve reseña acerca de las posiciones sobre la lengua nacional argentina –reseña en la que se destaca el papel de autoridad que Grossmann le adjudica a Ramón Menéndez Pidal y a su escuela filológica–resulta significativa en una obra de carácter empírico. En este sentido, se puede considerar que –aunque breve– la atención otorgada a los discursos sobre la lengua introduce una dimensión político-simbólica en las consideraciones acerca de la (no) autonomía lingüística
de la variedad rioplatense. En efecto, para Grossmann, una lengua no solo puede conservarse o sufrir transformaciones en virtud de procesos lingüísticos internos; también pueden incidir en ello las medidas oficiales y las intervenciones de diversos círculos político-culturales. En este punto, uno de los aspectos interesantes a destacar es que el filólogo identifica los efectos de las intervenciones político-culturales sobre la lengua y sobre las prácticas lingüísticas, afirmando explícitamente la conveniencia de acompañar los procesos “naturales” de la lengua con el esfuerzo hispanista de los sectores e instituciones que más influencia tienen en el espacio público: la escuela, la prensa, la industria editorial.
(…)
La preocupación por la influencia de las lenguas extranjeras europeas en la variedad rioplatense está motivada, según Grossmann, por dos factores. En primer lugar, un factor cuantitativo: la masiva afluencia inmigratoria europea en el Río de la Plata. En segundo lugar, un factor cualitativo: para el filólogo, son las lenguas extranjeras europeas –especialmente el francés, el inglés y el alemán– las que, por representar los valores de las culturas más desarrolladas (sea en el plano intelectual, sea en el plano técnico o en el económico), podrían llegar a producir cambios lingüísticos de envergadura en los modos de expresión rioplatenses.
(…)
La breve nota de Ennis respecto de la traducción, por su parte, reflexiona acerca de uno de los principales núcleos semántico-conceptuales de la obra grossmanniana: la noción de patrimonio lingüístico [Sprachgut]. Lo interesante de esta reflexión, además de la conveniente consideración de orden terminológico, es que puede leerse como una aproximación a la obra que resulta complementaria del tratamiento dado por Alfón: aunque no sea este el principal objetivo de la “Advertencia del traductor”, Ennis contribuye a aclarar algunos aspectos del
texto que se comprenden a la luz de la coyuntura sociohistórica alemana de las primeras décadas del siglo XX. Con ello, los textos que presentan el trabajo de Grossmann proporcionan herramientas para su doble anclaje histórico: por un lado, en la tradición de los debates políticos y/o filológicos sobre la lengua nacional en Argentina; y, por el otro, en la coyuntura sociocultural alemana de principios de siglo, en la cual el autor se forma e interviene como investigador.

El texto completo de la reseña se puede descargar como archivo pdf de la página de RAHAL.

Aprovecho para contarles que la tesis doctoral de Juan Ennis, desarrollada en el Instituto de Romanística de la Martin-Luther-Universität de Halle-Wittenberg, ha sido publicada con el título Decir la lengua. Debates ideológico-lingüísticos en la Argentina desde 1837, (Peter Lang, 2008). En ella, Ennis analiza la dimensión política de los avatares de la lengua en Argentina durante los últimos cientosesenta años. Para leer la reseña escrita por Alfón, ver Orbis Tertius. Revista de Teoría y Crítica Literaria de la Universidad Nacional de La Plata, 2008, XIII (14)

En defensa de la Ñ

La cruzada en favor de la incoprporación de la letra ñ en los dominios de internet llegó a Argentina hace poco tiempo. En torno a ello han surgido varios debates.

Aquí les dejo una interesante nota de Carmen Cafarell.

La eñe es la decimoséptima letra del abecedario español. Su peculiaridad reside en que no existe en el orden latino internacional y esa peculiaridad se entiende al adentrarnos en su origen. Esta letra nació de la necesidad de representar gráficamente un nuevo sonido, inexistente en latín. La eñe surgió, por lo tanto, al tiempo que surgía el castellano medieval en su forma escrita. La eñe fue tomada del castellano por otros idiomas como el aymara, el bubi, el guaraní, el quechua o el tagalo; y con ellos y con el castellano y su expansión geográfica la eñe fue entrando en la comunicación escrita de millones de hablantes. La última de sus conquistas se ha forjado en Internet. Su reconocimiento internacional ha llegado a los dominios virtuales, de los que había estado excluida sin más motivo que la inercia impuesta desde ámbitos informáticos anglohablantes. Con ñ escribimos en español desde el siglo IX y hoy la ñ está presente en los dominios de Internet, el medio de comunicación escrita del siglo XXI. La ñ preside el logotipo del Instituto Cervantes por una razón: es una de las representaciones gráficas más breves y poderosas, en una única letra se condensan la lengua y la cultura hispana. La eñe simboliza el idioma en el que se comunican hoy cerca de 500 millones de personas: el español.

Ver nota en Clarín

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