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Etimologia de hincha

En varios países de América Latina se denomina hinchas a los simpatizantes de los clubes de fútbol ¿Cuál es el origen de la palabra hincha?

hincha-etimologia

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Fulano, Zutano, Magoya y otros desconocidos

Fulano, mengano, zutano y perengano son nombres para designar personas indeterminadas. Se sabe que las palabras fulano y mengano vienen del árabe. Fulano significa “ese” o “tal” y mengano, “quien sea”. El origen de zutano y perengano es incierto. En algunos países de América Latina, “perencejo” reemplaza a perengano. En la zona amazónica de Perú, se puede oir el “peshuco”, equivalente de fulano. y la expresión quechua “Imasuti” cuando no se recuerda el nombre de la persona de la que se habla.

Otros idiomas tienen expresiones similares: en portugués, fulano, beltrano y sicrano; en italiano, Tizio, Caio e Sempronio (que en realidad eran seis junto con Mevio, Filano e Calpurnio); en inglés, Tom, Dick and Harry; en francés, Pierre, Paul, Jacques.

También se utiliza en español la expresión Juan Perez para referirnos a alguien desconocido o sin importancia.  La palabra susodicho (que significa “antes mencionado”) tiene un uso similar, en la lengua oral la utilizamos especialmente cuando nos referimos a alguien pero no queremos mencionar su nombre. En Argentina, para referirnos a un desconocido son comunes las expresiones Mongo Aurelio, Montoto Flores y Magoya. Héctor Zimmerman nos cuenta que la expresión Mongo Aurelio surgió en la Facultad de Derecho de Buenos Aires cuando dos estudiantes, Rafael Meilán y Ricardo Mosquera Eastman, la acuñaron a partir de Mongo (el planeta de Las aventuras de Flash Gordon) y el nombre del emperador Marco Aurelio.

Parece que en los países bálticos, en Polonia y Dinamarca utilizan la expresión NN (de la que he hablado en esta entrada).

fulano, zutano, mengano

¿Qué expresiones utilizan en sus países?

Castellano neutro de Argentina

Por Marina N. Menéndez

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El 17 de julio de 2013 se publicó en el Boletín Oficial de la República Argentina el Decreto 933, que sanciona el doblaje obligatorio al “castellano neutro” de Argentina para casi todo lo que se emita por televisión. Este decreto reglamenta la Ley N° 23316, del año 1988, que nunca se había puesto en vigencia.

La polémica sobre esta ley tiene intereses comerciales y culturales. Como no soy abogada ni legista, leo el decreto y las leyes relacionadas desde mi perspectiva de traductora y correctora de español. Todo bien con el impulso a la industria pero no basta con un loable fin, también hay que pensar en los medios para lograrlo. Primero, cito fragmentos de la nueva normativa vigente. Luego, señalaré algunos interrogantes sobre esta ley que me provocan escozor lingüístico y cultural. Por último, reseño los antecedentes del doblaje obligatorio en España promulgado por Franco en 1941.

Los textos de la ley

Todos los resaltados en el texto son míos.

Aquí el texto del artículo 1° del Decreto 933:

La programación que sea emitida a través de los servicios de radiodifusión televisiva contemplados por la Ley Nº 26.522, incluyendo los avisos publicitarios y los avances de programas, debe estar expresada, en el idioma oficial o en los idiomas de los Pueblos Originarios, con las excepciones previstas en el artículo 9° de dicha ley.

El artículo 3° establece que “Se considera como idioma oficial al castellano neutro según su uso corriente en la REPUBLICA (sic) ARGENTINA, pero garantizando su comprensión para todo el público de la América hispanohablante.”

Asimismo, el Decreto 933 considera que la Ley 23316 “reguló los porcentajes mínimos de doblaje que se deben realizar en el país, como medio razonable para la defensa de nuestra cultura e identidad nacional, circunstancia que se garantiza a través de la actividad desarrollada por actores y locutores que posean nuestras características fonéticas”.

El Decreto 933 se basa en las siguientes leyes:

  • Ley N.° 17741 de 1968 (texto ordenado 2001) de fomento de la actividad cinematográfica nacional. Esta ley establece en que el Director Nacional de Cine y Artes Audiovisuales deberá “disponer la obligatoriedad de procesar, doblar, subtitular y obtener copias en el país de películas extranjeras en la medida que lo considere necesario en función del mercado nacional”
  • La Ley N.° 23316, de 1986. Esta ley estableció en su artículo 1° la obligatoriedad del doblaje:

El doblaje para la televisación de películas y/o tapes de corto o largometraje, la presentación fraccionada de ellas con fines de propaganda, la publicidad, la prensa y las denominadas “series” que sean puestas en pantalla por dicho medio y en los porcentajes que fija esta ley, deberá ser realizado en idioma castellano neutro, según su uso corriente en nuestro país, pero comprensible para todo el público de la América hispano hablante.

El artículo 8° de la ley 23316 establece que “No podrá televisarse en ningún canal abierto o cerrado del país, materiales importados y/o doblados por empresas no registradas en el Instituto Nacional de Cinematografía”.

Y el artículo 11° dice:

Si un canal que se proponga estrenar un material doblado en el país, lo rechazara por considerar que el doblaje es deficiente, deberá comunicar esta decisión al Instituto Nacional de Cinematografía y éste procederá a un control de calidad mediante una comisión formada por un representante del canal en cuestión, uno del Instituto Nacional de Cinematografía y uno de la Asociación Argentina de Actores especializado en doblaje (interpretación, sincronismo, castellano neutro) si se tratara de ficción dramática -tal cual se especifica en el artículo 3º-, o uno del Instituto Superior de Enseñanza Radiofónica especializado en doblaje (interpretación, sincronismo, castellano neutro) -según lo establecido en el artículo 4º- si lo fuese de no ficción. En los casos en que el dictamen resultare desfavorable, deberá rehacerse el doblaje o reemplazárselo por otro de igual duración a los efectos de esta ley.

  • La Ley N.° 26522 del año 2009, conocida como Ley de Medios. El artículo 9 de esta ley estableció

Idioma. La programación que se emita a través de los servicios contemplados por esta ley, incluyendo los avisos publicitarios y los avances de programas, debe estar expresada en el idioma oficial o en los idiomas de los Pueblos Originarios21, con las siguientes excepciones:

a) Programas dirigidos a públicos ubicados fuera de las fronteras nacionales;

b) Programas destinados a la enseñanza de idiomas extranjeros;

c) Programas que se difundan en otro idioma y que sean simultáneamente traducidos o subtitulados;

d) Programación especial destinada a comunidades extranjeras habitantes o residentes en el país;

e) Programación originada en convenios de reciprocidad;

f) Las letras de las composiciones musicales, poéticas o literarias.

g) Las señales de alcance internacional que se reciban en el territorio nacional.

  • Ley N.° 26838 de 20013, que declaró “a toda actividad desarrollada por las diferentes ramas audiovisuales que se encontraran comprendidas en el artículo 57 de la Ley Nº 17.741 (t.o. 2001) y sus modificatorias como una actividad productiva de transformación asimilable a una actividad industrial”.

Mis interrogantes

(Pueden omitirlos y seguir leyendo más abajo)

¿Qué entiende la normativa por castellano neutro?

¿Quienes redactaron la ley y sus reglamentaciones saben que el castellano neutro es una abstracción, es decir, una cierta convención que manejan los traductores (ya sea de texto o de material audiovisual) y que responde a un criterio comercial, no lingüístico?

¿El “castellano neutro de la República Argentina” no es una incoherencia lógica y conceptual?

¿Qué pasará con la diversidad fonética del castellano en Argentina? ¿El castellano rioplatense será la norma?

¿El doblaje respetará el voseo y el yeísmo, propio de la mayor parte de Argentina?

Si le quitamos al castellano /kɑsteɑnɔ/ de Argentina el voseo y la típica pronunciación africada de las letras <ll> y <y>, ¿se puede defender “nuestra cultura e identidad nacional” a través de “nuestras características fonéticas”, como dice el Decreto 933?

¿De qué manera la aplicación de esta ley protege los derechos de las personas sordas o con disminución auditiva? ¿No sería una buena idea que la ley estableciera la obligatoriedad de doblar a LSA (Lenguaje de Señas de Argentina) todo el material que se transmite por televisión?

¿Qué instituciones educativas argentinas garantizan la disponibilidad de profesionales del doblaje? Recordemos que los actores y locutores, que menciona la normativa, no necesariamente están capacitados para el doblaje.

El doblaje es un trabajo especializado que consta de dos fases: la traducción audiovisual y el doblaje propiamente dicho. La nueva normativa solo contempla la segunda fase, es decir, el audio. ¿Cómo será el proceso para contratar traductores especializados? Argentina cuenta con carreras de traducción de alto prestigio internacional, como la Universidad Nacional de Córdoba y la Universidad Nacional de La Plata, y con Colegios de Traductores. Solo espero que los traductores contratados sean traductores. De esta manera se protegería la industria nacional.

¿Por qué no hay profesionales especializados en traducción y doblaje entre los miembros que integrarán la comisión de control de calidad (art. 11° de la Ley 23316)?

¿Quienes firmaron el decreto tendrán alguna idea de lo qué es la naturalización, la extranjerización, la internacionalización y la localización en el área de la traducción audiovisual?

Franco y el doblaje obligatorio en España

Queda prohibida la proyección cinematográfica en otro idioma que no sea el español, salvo autorización que concederá el Sindicato Nacional del Espectáculo, de acuerdo con el Ministerio de Industria y Comercio y siempre que las películas en cuestión hayan sido previamente dobladas. El doblaje deberá realizarse en estudios españoles que radiquen en territorio nacional y por personal español

En 1941 Franco promulgó la normativa que estableció el doblaje obligatorio en España. Mussolini ya había hecho lo mismo en Italia en 1938 con la Ley de Defensa del Idioma. Alemania y Francia también emularon  a Mussolini pero el doblaje obligatorio despareció. Hoy en Francia solo algunas películasextranjeras  han sido dobladas, el resto tiene subtítulos. Sobre el tema del doblaje obligatorio nos habla Diego Galán en un artículo publicado en el Centro Virtual Cervantes:

Otros historiadores, afines a cualquier disposición del Régimen de Franco, aplaudieron con entusiasmo la obligatoriedad del doblaje. […] Pero el doblaje obligatorio no significó sólo el regalo del idioma a las películas extranjeras, ni el destrozo artístico que significa suprimir las voces originales de los intérpretes, sino un medio perverso para ampliar las largas garras de la censura.

Aunque el doblaje obligatorio desapareció en 1946, la práctica continuó y recién en la década del setenta se volvieron a ver películas subtituladas en España. En los últimos años la polémica resurgió cuando la Generalitat propuso el subtitulado y doblaje obligatorio en catalán (pueden leer la nota “Al cine, mejor sin política” del diario El País).

Recomiendo leer “El puñetero ceceo” y “El doblaje obligatorio” de Diego Galán.

P.S. Es irónico que en la página web del Boletín Oficial de la República Argentina haya errores ortográficos como este:

Boletin oficial-fue con tilde

¿Ustedes qué opinan sobre el doblaje obligatorio?

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Frases y gestos de los argentinos

Aprender una lengua es aprender a utilizar una lengua en diferentes contextos y situaciones. Desde un enfoque comunicativo, resulta imprescindible desarrollar la competencia sociocultural en la lengua extranjera. La adecuación de ciertas palabras y frases en determinados contextos así como también la interpretación de los gestos son dos factores que deberían tenerse en cuenta.

En dos entradas anteriores he escrito sobre las palabras porteñas, la mayoría provenientes del lunfardo, y sobre palabras típicas y modismos de los argentinos. Hoy les traigo algunos sitios de interés para las clases de español como lengua extranjera en Argentina.

Palabras, dichos y expresiones de los argentinos

¿Dónde buscar material auténtico del lenguaje oral informal? Las comunidades sociales ofrecen algunas opciones:

Si buscamos ejemplos (auténticos) del uso de una palabra o expresión, el sitio Topsy nos mostrará ejemplos tomando como ‘base de datos’ los enlaces que publican los usuarios redes sociales. Busqué «chamullo» y apareció, entre una larga lista, este enlace.

En la versión argentina de Livra (se puede acceder a la página de distintos países), los miembros proponen encuestas (picks) y los demás, claro, responden. El sitio permite la búsqueda de palabras dentro de las encuestas y los resultados están acompañados de ‘picks’ relacionados.

Aquí, por ejemplo, están los dichos más usados por los argentinos, entre ellos, lo barato sale caro, Dios le da pan al que no tiene dientes, salir de Guatemala y caer en Guatepeor, etc..

Aquí las expresiones de Argentina elegidas por los usuarios, entre otras: tener cola de paja, hinchar las pelotas, comer vidrio, etc.

Aquí frases populares que incluyen partes del cuerpo: meter la pata, estar para el or***, tomar el pelo, me costó un huevo y la mitad del otro, quedar mano a mano, etc.

Por otra parte, el Wikcionario es una fuente de información sobre palabras que muchas veces no aparecen en ningún diccionario.

Protocolo de los argentinos

Los gestos y la proxemia son un aspecto importante de la comunicación cara a cara, tienen un significado muchas veces específico de determinada cultura o país y suelen dejar perplejos –cuando no incómodos– a quienes no dominan el idioma en cuestión. Al enseñar una lengua en uso deberíamos incorporar estos elementos culturales en la clase para que el alumno comprenda cuándo, por qué y para qué se utilizan. Además, suele existir una diferencia muy marcada entre lenguas/culturas con respecto a los patrones de gesticulación y proxemia aceptables. Por ejemplo, la proximidad y el contacto físico de los hispanohablantes puede llegar a provocar en los extranjeros cierto escozor al sentir invadido su espacio personal o si sienten que su imagen (face) se ve amenazada. Para este tema, les recomiendo leer los textos de Erving Goffman (para un pantallazo de su teoría, pueden leer esto y esto).

En esta página sobre etiqueta y protocolo, podemos leer y escuchar cómo ven ‘los de afuera’ las costumbres, gestos y comportamientos de los argentinos. Algunos fragmentos:

Los argentinos son personas muy educadas y es costumbre saludar siempre que entre o salga de un sitio, sobre todo en recintos cerrados.

Si, cuando habla con un argentino, se mete de forma moderada con usted, con su forma de vestir o algún tema parecido, no se ofenda. Es su particular sentido del humor. Para ellos estas pequeñas bromas son muy habituales. No se enfade por ello.

Los argentinos son muy cercanos, y por eso un abrazo, una palmada en la espalda e incluso un beso en la mejilla es considerado para ellos una muestra de afecto. No muestre disgusto ante un gesto cordial como este, aunque no comparta esta forma de expresión.

Una curiosa costumbre de los argentinos es decir piropos (piropear). Son famosos por sus llamativos y curiosos piropos. Si usted es una mujer, no debe sorprenderle que algún hombre que pasa por la calle le diga alguna cosa. No debe tomárselo mal, aunque esta actitud no sea del todo de su agrado.

Gestos

En su blog, Jennifer Albright, una tejana en Buenos Aires, nos cuenta (fotos incluidas) sus impresiones sobre el particular modo de gesticular que tenemos los argentinos. ¡Muy interesante!

Imagen tomada de Rude Hand Gestures of the World, de Romana LeFevre. Fotografía deDaniel Castro

Imagen tomada de Rude Hand Gestures of the World, de Romana LeFevre. Fotografía de Daniel Castro

Algunos gestos que son difíciles de decodificar para los extranjeros:

  • El «qué sé yo» o «ni idea» … acompaña ese típico gesto nuestro de deslizar el dorso de la mano por el mentón y hacia adelante para expresar que uno no sabe nada sobre lo que nos han preguntado. En otras culturas, como la italiana, puede interpretarse como obsceno (en este enlace pueden leer, en inglés, la controversia que se desató por la fotografía de un juez haciendo este gesto). En Francia, este gesto tiene un sentido sexual y se lo conoce como “la barba”.
  • Rascar el aire con el brazo extendido hacia adelante para llamar a alguien.
  • Habría que agregar el “Má, sí, andá” doblando el codo derecho hacia atrás. Este gesto grosero y se utiliza para terminar una discusión en la que no se ha llegado a un acuerdo.

Má sí, andá

La imagen pertenece al libro Sin palabras. Gestiario argentino (2008), de Guido Indij, que también tiene una edición bilingüe.

Recomiendo la lectura de “Aproximación al mundo de los gestos desde una perspectiva cultural” de Elena Jiménez García, que se puede descargar en este enlace.

Bordelois y la arqueología de las palabras

Ivonne Bordelois es una poeta y lingüista argentina pero, por sobre todo, una apasionada del idioma, de las palabras y sus misteriosas arqueologías. Se diplomó en la Universidad de Buenos Aires, continuó luego sus estudios literarios y lingüísticos en la Sorbona y se doctoró con Noam Chomsky. Ocupó una cátedra en la Universidad de Utrecht (Holanda) y recibió la beca Guggenheim en 1983.

En el 2009, Libros del Zorzal publicó A la escucha del cuerpo, en el que la autora nos dice que

Virus significa en latín, a la vez, esperma y veneno; embarazada es la que no lleva cinto; hospital y hostilidad tienen orígenes comunes; el vocabulario de la Iglesia y del Ejército se entremezcla con el de la medicina. Este libro explora las proyecciones inesperadas de las palabras en el reino de la salud y la enfermedad, tratando de recobrar sus raíces, su historia, y las connotaciones sociales y emotivas que irradian. Etimologías, eufemismos, ambivalencias y transformaciones semánticas van jalonando un camino donde aparecen, entre otros, Rilke, Sontag, Foucault y Tolstoi, acompañando la pregunta sobre el lenguaje del sufrimiento y la cura.

En la sintaxis de la enfermedad (¿en qué se asemeja contraer una enfermedad a contraer un matrimonio o una deuda?), en el léxico de la compasión, en los poemas que provocan las enfermedades terminales, las palabras van dibujando el camino de la conciencia enfrentada con el dolor en busca de esa totalidad que es la salud, en un tiempo relacionada con la salvación.

Liberar el lenguaje de un sistema que traba la comunicación plena de médicos y enfermos sólo es posible si acrecentamos nuestra confianza y lucidez con respecto a los poderes terapéuticos de la palabra misma.

Aquí pueden leer una entrevista publicada en el Suplemento de cultura de Clarín. Y aquí una interesante entrevista publicada en un portal educativo de la provincia de Misiones.

En 2006 publicó Etimología de las pasiones, bajo el mismo sello editorial, en el que a partir de raíces de palabras como ira, amor, envidia, codicia, avaricia y otras, la autora asciende a través del latín, el griego y las antiguas lenguas eslavas y germánicas, para reconstruir un complejo mundo pasional y recuperar así significados muchas veces reprimidos por la cultura imperante.

En el 2003 la editorial de los hermanos Kulesz publicó La palabra amenazada en el que rinde homenaje a autores argentinos en su análisis del habla de nuestro país, reflexiona sobre la situación actual del español, aborda el anisomorfismo de las lenguas, vuelve una vez más a las etimologías para mostrarnos las raíces semánticas de vocablos cotidianos, toma posición frente al lenguaje de los adolescentes y, finalmente, nos regala un capítulo sobre la música y el lenguaje. En este ensayo, que fluye con un lenguaje personal, ameno y deleitable, podemos leer que:

.. más que provenir de un país determinado, somos emisarios de una lengua, ya quelas lenguas son anteriores a la constitución de los estados..

Cuando el adolescente es privado de la conciencia y el goce de al palabra (…) más ataráxico, apático e indiferente se vuelve; la violencia física es entonces la expresión más común de la castración verbal.

Nos cuenta, además, que mientras que una persona culta en Argentina tiene un acervo de entre tres mil y tres mil quinientas palabras, un universitario, entre mil doscientas y mil quinientas, los adolescentes manejan aproximadamente sólo seiscientas. Estos datos me hacen pensar que lo drástico es que esta indigencia léxica revela la medida del universo referencial de los hablantes. Como siempre digo a mis alumnos del secundario, las palabras que cada persona conoce forman la frontera de su mundo.

No faltan los momentos de asombro en su minucioso recorrido por el léxico argentino y porteño, por ejemplo, cuando nos enteramos de que la falda peninsular se llama aquí pollera por la costumbre de abrigar a los pollos debajo de ellas.

Su ensayo El país que nos habla, obra basada en La palabra amenzada, ganó el premio La Nación-Sudamericana 2005. En ocasión de recibir el galardón, Ivonne Bordelois sostuvo que

la palabra es una prioridad absoluta para nuestra recuperación como sociedad hablante y pensante.

Si la palabra está bajo fuego enemigo es porque la fuerza y el poder de la palabra son temibles, y de allí la necesidad de aniquilarla. De la palabra nace el espíritu crítico y la inspiración creadora, de la palabra el juego, el poema, el canto y el amor, de la palabra nacen la memoria y el conocimiento, de la palabra nace la libertad.

Leer discurso completo

En una entrevista a Página/12, Bordelois se refiere a la degradación del lenguaje en nuestra cultura de la velocidad, el lenguaje adolescente, y la poesía y la música. La entrevista no tiene desperdicio.

A quienes aún no la conocen, los invito a disfrutar de Ivonne Bordelois y de las cuidades ediciones de Libros Del Zorzal.

Modismos argentinos

Modismos argentinos, por Marina Menéndez

En la página de la Academia Argentina de Letras existe una sección – Registro del habla de los argentinos dedicada a los términos y expresiones propios de Argentina o aquellos que en este país tienen un sentido diferente.

Hacer el aguante, estar al horno, histeriquear y fernet son algunos ejemplos.


Hacer el aguante
: apoyar, acompañar, alentar a alguien, también esperar. Ej Quedate tranqui, yo te hago el aguante.

Estar al horno/en el horno: estar en una situación complicada como consecuencia de algo que hemos hecho (alguna macana). Ej Juan está al horno, la mujer lo encontró con otra

Histeriquear
: que sí, que no, que no sé… ¿No quedó claro? Lean este post de un extranjero en Argentina. (Vale recordar que la palabra histeria deriva de histero=útero, ergo: condición femenina en la que se producen alteraciones del ánimo debido a alteraciones hormonales bla bla bla…)

Fernet (con coca): “Bebida alcohólica amarga de propiedades digestivas, que se obtiene de la maceración de hierbas y raíces aromáticas”, ésta es la definición que una empresa cordobesa que fabrica la bebida intenta incorporar en el diccionario. ¡Ojo! El fernet tiene más de 40% de graduación alcohólica y se toma en proporción 1/4 aproximadamente con esa bebida gaseosa color oscuro, adictiva y muuuuy conocida. Mas información aquí.

Una palabra que no aparece en la lista es puto, que en Argentina es un término aplicado al hombre homosexual. En otros países de Latinoamérica, la misma palabra tiene un significado muy distinto. Una amiga de Venezuela le decía una vez a un compañero de estudios de Argentina: “Tú sí que eres puto”; el muchacho en cuestión negaba rotundamente tal afirmación sin saber que le querían decir que era un mujeriego.

En la página de la Universidad de León podemos encontrar enlaces a varios glosarios, diccionarios, etc. sobre terminología ripoplatense. Entre ellos, el DICCIONARIO DE EXPRESIONES ARGENTINAS para mexicanos me resultó muy interesante. Algunas palabras que en Argentina tienen una connotación sexual (cachucha, cajeta, puto..), en México hacen referencia a objetos cotidianos.

José Luis Moure -Profesor en Letras y Doctor en Filosofía y Letras de la UBA donde ejerce como docente, nos cuenta en la nota ORIGENES DE LOS ARGENTINISMOS. Glosario básico del criollo bien hablado que

Si le pedimos a alguien que nos mencione algunos argentinismos, es muy probable que nos responda con una lista de lunfardismos. Difícilmente sepa que almacén, birome, bolillero, egreso, hondera, hornalla o petiso también lo son, o que el adverbio difícilmente no figura en el Diccionario de la Real Academia con el significado con que acabamos de usarlo.

Muchas palabras del Cono Sur derivan de lenguas aborígenes:

los quichuismos yapa, ñaupa, tambo, quincho, ojota, vincha, choclo, charque, locro, achuras, mate, pucho, china, guacho, chucho, guarango, pampa, opa, payada; los araucanismos malón, boldo, curanto, huinca, laucha, colihue, o los guaranismos maraca, jaguar, ñandú, piraña, yacaré, carancho, chimango, ombú, tapera.

Y están aquellas que llevan la impronta argenta, a los que Moura denomina ‘criptoargentinismos’:

soda, bibliorato, lapicera, cinta aisladora, lavandina, calefón, edilicio, revisación (médica), concesionaria, ahorrista, paragolpes, elastizado, tomacorriente, largavist

Hace poco me visitó un amigo de Colombia quien me miró extrañado cuando le dije: “Los repasadores están en lavandina“. Fue ahí que descubrí que la misma lengua nos une y nos separa, aún en Latinoamérica.

Si de argentinismos se trata, no podemos obviar la mención de la expresión diego para referirse tanto a la coima (el 10%) como a un billete de 10 pesos. ¿Es necesario explicar la conexión entre el Diego y el 10?

Otra palabra lamentablemente muy popular es ñoqui, utilizada para denominar a aquellos ‘empleados’ estatales que cobran sueldo sin ir a trabajar y cuyo origen está en la costumbre de poner dinero debajo el plato de ñoquis (gnochi) cada día 29 del mes.

En una nota escribí sobre el “lunfardo villero”, que -como el lunfardo del “rock chabón” (el último álbum de Sumo se llamó “After chabón”, una mezcla de inglés y lunfardo que parece reflejar la mezcla de sangre italiana y escocesa de Luca Prodan) en décadas pasadas- constituye una marca identitaria rioplatense. Lunfardo y rock… da para otra nota.

Chabón:Tío, tipo, chaval; según el Diccionario argentino-español de Miyara. Otra definición:

Chabón (Muchacho)’ o ‘joven’. Variantes: chavón, chambón; como la palabra chavo usada en México, Honduras, Nicaragua y otras zonas de la Cuenca del Caribe, la palabra lunfarda chabón deriva del caló chavó (muchachuelo) y por esto tiene el mismo origen que la de la germanía española actualmente muy común: «chaval». En lunfardo chabón, y sus variantes, es un modo displicente o familiar de referirse a alguien (chabón equivale a ‘tipo’ o al español ‘tío’) llegando a tener el significado de alguien estúpido como en la letra del tango que dice: «todo lo has conseguido pagando como un…chavón».

En Córdoba (Argentina) chambón, siendo en este caso atribuida la voz mapuche para designar al charabón o pichón de ñandú. Significa generalmente ‘sujeto inepto o de poco fiar’. En Uruguay y en Buenos Aires también se encuentra esta acepción, siendo muy común en letras de tango y en el habla cotidiana de personas mayores.

tomada de esta página, en la que van a encontrar también las definiciones de atorrante, bancar, chanta, curro, gil, guita, mango y mina.

El español rioplatense incluye, además, muchas expresiones provenientes del lunfardo, que -al igual que el verlan del francés- se caracteriza por invertir el orden de las sílabas. Así, “troesma” (maes-tro) es un apelativo de confianza de uso generalizado, especialmente entre los hombres, que se utiliza para llamar la atención de una persona. “Troesma” ha perdido su conexión con ‘docente’ o persona a la que uno admira por sus conocimiento y solo se utiliza como vocativo.

 

Los argentinos y las malas palabras

Nota en el periódico La Nación

Sobre ellas gira la polémica, muchos intelectuales las defienden con sólidos argumentos; otros adjudican su uso a la pobreza de vocabulario. Sin embargo, y aún desde puntos de vista enfrentados, la mayoría reconoce su uso en el lenguaje popular y cotidiano.

Ya lo dijo Lao-tsé, un sabio filósofo chino que vivió entre el 570 aC y el 490 aC: “Las palabras elegantes no son sinceras; las palabras sinceras no son elegantes”. Y no se equivocaba… Desde dictámenes psiquiátricos, pasando por las referencias a las costumbres sexuales hasta la larga estirpe de alusiones a los progenitores, la mayoría de la gente las utiliza en el lenguaje cotidiano.

Sin embargo, todavía causa cierto escozor aceptarlas como parte del habla. Sin ir más lejos, desde pequeños nos reprenden al pronunciarlas. Y así vamos creciendo, al principio desafiando a los mayores en voz baja y luego, en la adolescencia, repitiéndolas cada vez que podemos para demostrar que ya somos dueños de nuestro propio lenguaje. Una vez adultos, aunque no siempre sucede, pesa el esfuerzo por cuidar las formas.

El que esté libre de pecado, que arroje la primera piedra. Nadie puede negar su utilidad: tienen una fuerza expresiva única, sirven para descargar la ira, el enojo y la calentura (en todos los sentidos).

Jorge Luis Borges, en el prólogo de su libro “Ficciones”, escribió: “Desvarío laborioso y empobrecedor el de componer vastos libros; el de explayar en quinientas páginas una idea cuya perfecta exposición oral cabe en pocos minutos”.

¿Entonces, qué tan “malas” son las malas palabras? Malas remite directamente a tabú, algo prohibido, que no debe siquiera pronunciarse. Y porqué no se las llama simplemente vulgares, ya que en realidad el pueblo las utiliza y mucho.

Este fue el punto de partida para que el mismo presidente de la Academia Argentina de Letras , el doctor Pedro Luis Barcia creara un Diccionario de fraseología del habla argentino, en el que incluyó más de 11.000 términos, entre los que figuran, de más está decir, una gran cantidad de estas famosas palabrotas.

“Puedo asegurar que ahora, de todas las academias, la Argentina es la que tiene mayor contacto con la lengua popular ?asegura Barcia-. Todo debe tratarse desde el punto de vista científico, no estamos avalándolas en su uso, sino reconociéndolas. El pueblo las dice.”

¿Entonces, eso quiere decir que dejaron de ser malas? “Yo diría que nunca existieron ?asegura Barcia?. No es que haya buenas o malas palabras, sino que hay buenas o malas intenciones, y contextos adecuados o no”.

Por eso, en el novedoso diccionario casi todas estas expresiones van colocadas con una marca que dice “vulg”, referido a vulgar. De manera que quede claro que es desubicado pronunciarlas en el medio de un discurso académico.

“Pero fíjese otra curiosidad. Con un lenguaje políticamente correcto son capaces de decir que después de tirar una bomba ha habido 500 bajas colaterales. Significa que murieron muchísimos civiles por una imprevisión en el cálculo. Eso es de un cinismo absoluto, y es mucho más grave que decirle a alguien la puta que te parió. Es tratar de cubrir con una felonía verbal un acto inmoral. Lo que quiero decir es que lo importante es el uso de la frase en su contexto”.

Las primeras, muy distintas.

Respecto de su origen, las lenguas son entidades en movimiento que se transforman a medida que pasa el tiempo. Quizás un insulto muy usado en la antigüedad hoy no tendría efecto ni sentido.

Margarita Espinosa Meneses , catedrática del Departamento de Letras del ITESM Campus Estado de México, explica: “Las palabras de una lengua sufren procesos que pueden ser motivados tanto por causas externas, ya sean sociales, psicológicas o por influencias de otras lenguas, como por causas internas, que tienen que ver con procesos propios de la lengua misma”.
Es difícil hablar de su nacimiento, ya que todas parecen venir de diferentes épocas y regiones. Sin embargo, una versión reza que el origen estaría en las clases sociales. La clase alta sostenía que su lenguaje era culto, diferente del que se usaba en los círculos más humildes.

“Vulgaridad era la forma de hablar del vulgo, el pueblo trabajador de la antigua Roma ?afirma la narradora oral Marita von Saltzen?. Grosería viene de grueso, todo lo contrario de fino y delicado. Mientras los pobres hacían los trabajos más pesados y groseros, los ricos realizaban las tareas finas con sus delicadas manos”.

El maldecir universal. Algunos creen que en la Argentina, y principalmente en Buenos Aires, la norma del insulto es una costumbre constante, que no respeta situaciones, contexto ni formas.

Sin embargo, las malas palabras no son un invento argentino ni una exclusividad porteña. Los científicos que se dedican a su estudio, aseguran que el maldecir es universal. Todo idioma, jerga o dialecto, y tanto lengua viva o muerta alguna vez estudiada, tiene sus tabúes, sus palabras prohibidas.

Y hay quienes opinan, como lo hizo el inolvidable Roberto Fontanarrosa en el tercer Congreso Internacional de la Lengua Española en Rosario , que lejos de desterrarlas, a la mayoría de las malas palabras habría que darles una amnistía. “Reconsideremos su situación, e integrémoslas al lenguaje porque, les aseguro, las vamos a necesitar”.

Producción: Ricardo Delmonte, Santiago Hafford, Paula Halperín, Francisco Jueguen, Luis Laugé, Francisco Schiavo y Soledad Vallejos

 

Grossman traducido

En el último número de RAHAL, Revista argentina de historiografía (de acceso libre y gratuito), aparece una reseña de El patrimonio lingüístico extranjero en el español del Río de la Plata de Rudolf Grossman. Esta obra publicada por primera vez en 1926 ha sido reeditada por la Biblioteca Nacional y cuenta con Estudio preliminar de Fernando Alfón. Vale destacar que ésta es la primera traducción al español (título original: Das ausländische Sprachgut im Spanischen des Río de la Plata. Ein Beitrag zum Problem des argentinischen Nationalsprache.), la cual estuvo a cargo del Prof. Dr. Juan Ennis.

Como señala Mara Ruth Glozman en su reseña:

El trabajo de Grossmann consiste, a grandes rasgos, en un ensayo de carácter lingüístico-filológico acerca de los distintos tipos de aportes e influencias de las lenguas extranjeras europeas en la variedad lingüística rioplatense.
(…)
El capítulo I, titulado “Condiciones para el desarrollo de lenguas hispanoamericanas especiales”, tiene un carácter más general y consta de dos partes. En la primera, Grossmann presenta una caracterización del español del Río de la Plata, según sus componentes y rasgos constitutivos. Son tres los componentes que el filólogo identifica en la variedad lingüística
rioplatense: el español, el indígena y el de las lenguas europeas modernas. Ya desde esta primera instancia descriptiva, Grossmann articula su argumentación sobre la base de un ideologema (Angenot 1982) que aparecerá como uno de los principios centrales que organizan la investigación: la lengua es compañera del progreso intelectual y/o técnico-económico. En efecto, a lo largo del texto, Grossmann construye una jerarquía que le permite
diferenciar entre lenguas de distinto valor civilizatorio y cultural: el francés, el inglés y el alemán tendrán un papel privilegiado como lenguas de progreso; en primera instancia las lenguas indígenas (y, en los capítulos siguientes, el italiano) recibirán las calificaciones menos apreciadas en lo que respecta a los valores culturales que transmiten. De esa manera se explica que, desde la perspectiva jerárquica grossmanniana, las lenguas indígenas no constituyan un problema para la conservación de la lengua española en el Río de la Plata: para el filólogo, además de la comprobación empírica de que tales lenguas no produjeron ninguna transformación de envergadura en la variedad argentina, el progreso seguirá conduciendo a disminuir cada vez más su radio de influencia. Con el tercer componente, el del “patrimonio lingüístico extranjero”, se da una situación bien diferente de aquella que presenta el componente indígena, también denominado “nativo”: la influencia del componente europeo moderno se presenta como beneficiosa para la cultura y para el avance de la civilización. En consecuencia, este tercer componente es el único que podría producir cambios lingüísticos que merecieran la consideración de los estudios filológicos. A ello dedica Grossmann el resto de la obra.
La segunda parte del capítulo se detiene en una revisión de las posiciones e ideas acerca de la lengua nacional que surgieron en Argentina desde la generación de 1837, revisión que –como destaca Alfón en su estudio preliminar– resulta sumamente escueta e incluso poco precisa. Este modo de abordar una cuestión que ha despertado polémicas y controversias de envergadura en distintos momentos de la historia nacional da cuenta de cuál es el foco de interés del lexicógrafo e hispanista. No obstante, la inclusión de la breve reseña acerca de las posiciones sobre la lengua nacional argentina –reseña en la que se destaca el papel de autoridad que Grossmann le adjudica a Ramón Menéndez Pidal y a su escuela filológica–resulta significativa en una obra de carácter empírico. En este sentido, se puede considerar que –aunque breve– la atención otorgada a los discursos sobre la lengua introduce una dimensión político-simbólica en las consideraciones acerca de la (no) autonomía lingüística
de la variedad rioplatense. En efecto, para Grossmann, una lengua no solo puede conservarse o sufrir transformaciones en virtud de procesos lingüísticos internos; también pueden incidir en ello las medidas oficiales y las intervenciones de diversos círculos político-culturales. En este punto, uno de los aspectos interesantes a destacar es que el filólogo identifica los efectos de las intervenciones político-culturales sobre la lengua y sobre las prácticas lingüísticas, afirmando explícitamente la conveniencia de acompañar los procesos “naturales” de la lengua con el esfuerzo hispanista de los sectores e instituciones que más influencia tienen en el espacio público: la escuela, la prensa, la industria editorial.
(…)
La preocupación por la influencia de las lenguas extranjeras europeas en la variedad rioplatense está motivada, según Grossmann, por dos factores. En primer lugar, un factor cuantitativo: la masiva afluencia inmigratoria europea en el Río de la Plata. En segundo lugar, un factor cualitativo: para el filólogo, son las lenguas extranjeras europeas –especialmente el francés, el inglés y el alemán– las que, por representar los valores de las culturas más desarrolladas (sea en el plano intelectual, sea en el plano técnico o en el económico), podrían llegar a producir cambios lingüísticos de envergadura en los modos de expresión rioplatenses.
(…)
La breve nota de Ennis respecto de la traducción, por su parte, reflexiona acerca de uno de los principales núcleos semántico-conceptuales de la obra grossmanniana: la noción de patrimonio lingüístico [Sprachgut]. Lo interesante de esta reflexión, además de la conveniente consideración de orden terminológico, es que puede leerse como una aproximación a la obra que resulta complementaria del tratamiento dado por Alfón: aunque no sea este el principal objetivo de la “Advertencia del traductor”, Ennis contribuye a aclarar algunos aspectos del
texto que se comprenden a la luz de la coyuntura sociohistórica alemana de las primeras décadas del siglo XX. Con ello, los textos que presentan el trabajo de Grossmann proporcionan herramientas para su doble anclaje histórico: por un lado, en la tradición de los debates políticos y/o filológicos sobre la lengua nacional en Argentina; y, por el otro, en la coyuntura sociocultural alemana de principios de siglo, en la cual el autor se forma e interviene como investigador.

El texto completo de la reseña se puede descargar como archivo pdf de la página de RAHAL.

Aprovecho para contarles que la tesis doctoral de Juan Ennis, desarrollada en el Instituto de Romanística de la Martin-Luther-Universität de Halle-Wittenberg, ha sido publicada con el título Decir la lengua. Debates ideológico-lingüísticos en la Argentina desde 1837, (Peter Lang, 2008). En ella, Ennis analiza la dimensión política de los avatares de la lengua en Argentina durante los últimos cientosesenta años. Para leer la reseña escrita por Alfón, ver Orbis Tertius. Revista de Teoría y Crítica Literaria de la Universidad Nacional de La Plata, 2008, XIII (14)

Tontos y borrachos en Argentina

¿Los tontos y los borrachos en Argentina conservan esas características en el resto de Hispanoamérica? Imagen de Tontos y borrachos

En una nota titulada Los vocablos para tonto y borracho en Hispanoamérica, publicada en la página del castellano se hace referencia a la próxima publicación del Diccionario de Americanismos. Como argentina y como viajera curiosa de mi país, me sorprende enterarme de palabras que -de acuerdo con la recopilación de información que sustentará el Diccionario- se usan en mi país aunque yo nunca las he oído o leído.
Veamos:

Si uno es tonto o lo parece, en Cuba le llamarán guacarnaco, en México, guarín o nonti; en Nicaragua, jaime, y en Argentina y Uruguay, magallanes.

En Chile, decirle falluco a alguien es llamarlo tonto o escaso de entendimiento, mientras que en Argentina faltito, fanega y frilo expresarían lo mismo; en Puerto Rico preferirían decir guachinango, huelepega o huelestaca, y en Honduras acudirían a términos como jilote, jorjón o lele para referirse al que es bobo. En México prefieren voces como zope, zorimbo o zurumato.

Paspado, lerendo, mangungo, menso, pavísimo, pendejón, tunteco, turuleto, virote o zonzoneco constituyen una buena muestra de las múltiples formas en que a uno pueden llamarle tonto en Hispanoamérica.

Larga es también la lista de sinónimos de borracho. Desde el fumigado de México, el luceado de Puerto Rico, el molonqueado de Honduras, o el pelado y el tuturuto de Venezuela, hasta el patudo de El Salvador, el puestón de Chile o el tomatrago de Colombia.

A quien está sólo medio borracho es mejor decirle hachoneado, tres-quince, zapatón o zapatudo.

Ignoro soberanamente los términos magallanes, faltito, fanega y frilo.
En Argentina, el excesivo consumo de etílico hace a uno digno de los siguientes calificativos mamado, escabiado, picado, chupado, duro, empedado; estar borracho es estar en pedo, estar escabiado, tener un tornillo (terrible). La palabra más utilizada por estos lares para designar el estado de ebriedad es escabio que deriva del italiano scavio (vino) según nos informa Conde en su Diccionario etimológico del lunfardo (1998, Perfil Libros, Buenos Aires).

El archifamoso mote de quienes son considerados “tontos” es boludo. También suelen ser asociados con la gastronomía – salame, papafrita, queso, nabo, con la zoología – ganso, pavo– o recibir otros apelativos no menos amigables como tarado, opa, imbécil, papanatas, gil

Me despido con el tango “Las cuarenta”, que en la voz de Adriana Varela suena delicioso:

Con el pucho de la vida apretado entre los labios,
la mirada turbia y fría, un poco lerdo el andar,
dobló la esquina del barrio y, curda ya de recuerdos,
como volcando un veneno esto se le oyó acusar.

Vieja calle de mi barrio donde he dado el primor paso,
vuelvo a vos, gastado el mazo en inútil barajar,
con una llaga en el pecho, con mi sueño hecho pedazos,
que se rompió en un abrazo que me diera la verdad.

Aprendí todo lo malo, aprendí todo lo bueno,
sé del beso que se compra, sé del beso que se da;
del amigo que es amigo siempre y cuando le convenga,
y sé que con mucha plata uno vale mucho más.

Aprendí que en esta vida hay que llorar si otros lloran
y, si la murga se ríe, hay que saberse reír;
no pensar ni equivocado… ¡Para qué, si igual se vive!
¡Y además corrés el riesgo de que te bauticen gil!

La vez que quise ser bueno en la cara se me rieron;
cuando grité una injusticia, la fuerza me hizo callar;
la experiencia fue mi amante; el desengaño, mi amigo…
Toda carta tiene contra y toda contra se da!

Hoy no creo ni en mí mismo. .. Todo es grupo, todo es falso,
y aquél, el que está más alto, es igual a los demás…
Por eso, no has de extrañarte si, alguna noche, borracho,
me vieras pasar del brazo con quien no debo pasar.

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