Reflexiones, notas y recursos sobre el idioma español. Análisis del discurso. Corrección. Edición. Etimología. Lectura y escritura. Lingüística. Lunfardo. Neologismos. Publicación digital. Spanglish. Traducción. Variedades de español.

Me presento

Mis primeras articulaciones verbales fueron “ma-ma” y “pa-pa”. Claro que eso no implicaba que yo me convirtiera en hablante de español. Lamento desilusionar a tanta madre y padre en contienda por la primacía en el léxico de sus hijos: el hecho de que, generalmente, el dueto de bilabial más vocal abierta sea lo primero que aprenda a pronunciar un bebé se debe a causas fisiológicas y no a reconocimiento precoz  de filiación.

Sonidos inconexos, balbuceos, palabras suelta, gestos, tonos, objetos y personas que acudían a mí si emitía determinadas cadenas de sonidos… dendritas en plena labor empezaban a construir la primera lengua (¿llamada “materna” porque el español es feminista?) con los planos de la GU descubiertos por un tal Chomsky. Adquirir una lengua es una de las tareas más difíciles que tenemos los seres humanos (por suerte, parece que nacemos equipados con una caja de herramientas y un manual de instrucciones). También constituye un privilegio único entre las especies. Estudiar cómo se adquiere una lengua es una labor más que complicada a la que se han abocado lingüistas, neuropsicólogos, foniatras, semiólogos, antropólogos, profesores de idiomas. Quien suscribe también.

Natura o cultura, lo cierto es que la comunicación humana y, en particular, los idiomas me han interesado desde… ¿que dije “ma-ma” y “pa-pa”? Verborrágica desde chica, lectora ávida de cuanto papel encontrara, compradora compulsiva de las novelas de Corín Tellado, visitante curiosa de los libros con los que se formó mi padre en el colegio San Carlos y de las fotonovelas en blanco y negro que guardaba mi madre junto a sus carpetas. redactora de bitácoras en cuadernos Rivadavia forrados en papel araña azul. Creía que pasiones y profesión no deberían llevarse bien, así que opté por un secundario con especialización en física y matemática mientras estudiaba inglés, francés y alemán. Decidí que no pasaría ocho horas diarias por el resto de mi vida conviviendo con números y, prueba superada, abandoné mi ciudad natal para estudiar traductorado en inglés. En la universidad me llevé otra sorpresa que me haría cambiar o, más precisamente, bifurcar el rumbo.  Dentro del plan de estudios del traductorado hay dos materias obligatorias que se comparten con la carrera de Letras, una de ellas es Introducción a la literatura. La dictaban,  allá por el 1995, José Luis De Diego y José Amícola, quienes me presentaron, entre otros señores,  a Cortázar y Dostoviesky. Al año siguiente, me hallé estudiando Letras, principalmente llevada por la pasión por la literatura. La vida es una ristra de sorpresas. Comprendí que no estaba convencida de que se pueda enseñar sistemáticamente literatura (sigo preguntándomelo). Comprendí que se traduce mejor a un idioma extranjero habiendo estudiado el propio.  Ser habitante no nos convierte en ciudadanos. Ya con el cartoncito de profesora en Letras en mi haber, decidí explorar mi propia lengua y, luego, aprender a enseñar a conocer este maravilloso territorio de la Ñ que cuenta con aproximadamente 400 millones de hablantes.

Hoy me dedico a la traducción  y  enseño Lengua y Literatura en escuelas secundarias (nivel al que nuestros funcionarios  han cambiado el nombre sin preocuparse demasiado en remediar el bajo nivel de la educación) a alumnos que, en muchos casos, son extranjeros de su propia lengua.

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