La puntuación, muchas veces descuidada, es un factor muy importante en la interpretación de un texto. No es siempre una marca de entonación (el español, por ejemplo, no señala con coma la pausa entre el sujeto y el predicado).
Un poco de humor para ilustrar la importancia de una coma:
En español:
“el profesor dijo Sarmiento es un burro”
* El profesor, dijo Sarmiento, es un burro.
* El profesor dijo: “Sarmiento es un burro”.
En inglés:
Se le pidió a un hombre y a una mujer que colocaran los signos de puntuación en la siguiente frase: “woman without her man is nothing”.
El caballero: “Woman, without her man, is nothing.”
La dama: “Woman! Without her, man is nothing.”
Este testamento sin puntuación, citado en cientos de textos sobre puntuación, tiene cinco posibles herederos: Juan, Luis, el sastre, los jesuítas y, si no hubiera herederos, el Estado.
Dejo mis bienes a mi sobrino Juan no a mi hermano Luis tampoco jamás se pagará la cuenta al sastre nunca de ningún modo para los jesuitas todo lo dicho es mi deseo fernando
Un estudiante de español nos cuenta su sorpresa en una clase sobre puntuación aquí










Los lectores tienen la palabra: